A veces me gustaría retener en mi conciencia la promoción ante el Murcia. De aquel partido de vuelta en La Romareda cuando todavía existían las entradas de pie, las que valían 100 pesetas y cuando Vitín tenía el gesto algo asustadizo y una mayoría de edad menos. He visto varias veces el resumen del partido de vuelta (hay uno que me encanta en el que se suprimió la voz del narrador para dejar el sonido ambiente; así deberían ser todos los resúmenes y retransmisiones ya que el fútbol es de la gente y resulta justo escuchar también sus reacciones ante lo que sucede). Supongo que aquel día estaría perdiendo el tiempo en cualquier lado en lugar de seguir la narración por la radio para celebrar que el Zaragoza escapaba de caer a Segunda en un partido a vida o muerte. Quién sabe.
Rincón abierto de Juan Pablo Montaner. Periodista deportivo, zaragocista, zaragozano y campeón del mundo de perder el tiempo en cualquier asunto. Si quieres acompañarme, puedes hacerlo a través de este blog, el grupo de Facebook, Twitter, Google +, Pinterest, dejando tu correo... Luego no me digas que no doy facilidades. Para todo lo demás: imaginia@gmail.com
martes, 9 de junio de 2009
lunes, 8 de junio de 2009
Memoria previa a un ascenso (I)
La primera vez que vi un gran partido del Real Zaragoza en La Romareda tenía 15 años. Como rival actuaba el Rayo Vallecano y el desenlace del espectáculo fue un 3-2 sellado por un enorme Morientes casi sobre la hora y bajo una manta de agua que pobló la grada de paraguas. Siempre defiendo que fue el primero, aunque a lo largo de los años me he cuestionado sobre la veracidad de este recuerdo en varias ocasiones. Es decir, si realmente aquel fue mi primer gran partido en el templo del fútbol, como me gusta llamarlo desde que se lo oí un día a Pedro Luis.
martes, 26 de mayo de 2009
domingo, 19 de abril de 2009
Reencuentro
Quedé impresionado al ver el periódico. Como si un rayo me hubiera partido en dos partes irregulares sin darme cuenta. Como si nada. Beatriz Fingar aparecía sonriente en primera plana sosteniendo orgullosa un fajo de billetes. ‘Heredera feliz’, la definía el titular. Miraba hacia otro lado, como queriendo evadir la instantánea. La última vez que cruce unas palabras con ella el frío me congeló los dedos. Era diciembre. Fue la última vez que la vi. Hablamos de los tiempos pasados en la escuela, se rió de mi actitud inocente tras nuestro primer beso y me vendió las bondades que había encontrado en Felipe Ontal. Un tipejo enclenque; un gafas a cuyo brazo se enganchó poco después de darme la patada en octavo curso.
martes, 7 de abril de 2009
Rompe el suelo y baila
Este mediodía, mientras luchaba contra un plato de pasta con atún en escabeche interminable, Antena 3 me ha comunicado con sus noticias que Mari Trini se fue para siempre la pasada noche. En realidad, no sé si alguna vez llegué a danzar o escuchar alguna de sus composiciones, pero la definición del reportero en cuestión -"la máxima exponente de la música ligera española"- me ha traído a la memoria una canción por la que siempre he tenido un gran aprecio y admiración.
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