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jueves, 29 de marzo de 2012

La memoria del calamar


Hace algunos días, encontré escondido debajo de varias carpetas de mi ordenador un relato que inicié hace tiempo y que desde un primer momento quise nombrar ‘La memoria del calamar’. Encontré dos copias, una algo más completa que la otra, pero ambas perfectamente inacabadas. Las tenía abandonadas desde hace tiempo, incluso pensé que las habría perdido para siempre. No hubiera sido un mal desenlace vista la introducción y el nudo.

viernes, 10 de febrero de 2012

Un relato con prisa

Se podría decir que el 2011 lo dejé atrás escribiendo. Encontré a principios de noviembre las bases de un concurso literario de La Republicana, el bar o casa de comidas (como ellos se denominan) que hay en El Tubo, en su extrarradio más bien, y el premio parecía muy suculento. Así que me decidí a participar. Como suele pasar en estos casos, el plazo finalizaba en 31 de diciembre a las 00:00 horas y mi correo electrónico confiesa que envié mi relato a las 21:27 de la noche, mientras desde el salón de mi casa recibía gritos que preguntaban si iba a cenar de una vez. Como era previsible, por muchas razones, no gané. Al día siguiente, el 1 de enero, repasé el texto y descubrí que con las prisas había omitido algunas letras, palabras y había alterado la estructura lógica de algunas frases, que incluían palabras que realmente no necesitaban. Ya que lo escribí, lo dejó aquí para que lo lea algún interesado. Lo dejó tal cual lo envíe, con sus errores originales. Es una buena forma de recordarme que las prisas y el dejar todo para última hora no son convenientes en este tipo de asuntos...

miércoles, 18 de enero de 2012

Adiós Esquina Redonda

Durante algún tiempo, alterné Imaginia con mi Esquina Redonda, blog que dediqué por completo a los textos literarios que de cuando en cuando escribía. Sucedió que dejé de escribir y, por tanto, desatendí por completo aquel rincón con mis humildes textos.

Esta tarde he decidido suprimir ese rincón. Los esfuerzos que me requiere Imaginia, la falta de dedicación hacia ese lado y la ausencia de lectores por los que luchar, han hecho que la Esquina Redonda han llevado a su lógica desaparición. Como homenaje a su memoria, he reunido los textos que allí descansaban en una recopilación que les dejó a continuación por si resulta de su interés. Ese ejercicio me ha llevado a pensar que quizá podría sumergirme ahora en una pequeña revista de relatos de periodicidad trimestral o quizá crear una nueva sección en Imaginia con mis escritos. Aunque por el momento no me comprometo a nada, que los habituales ya saben que nunca se me dio muy bien...

Aquí les dejó 'Lo que queda de una Esquina Redonda'. Espero que lo disfruten:


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domingo, 19 de abril de 2009

Reencuentro

Quedé impresionado al ver el periódico. Como si un rayo me hubiera partido en dos partes irregulares sin darme cuenta. Como si nada. Beatriz Fingar aparecía sonriente en primera plana sosteniendo orgullosa un fajo de billetes. ‘Heredera feliz’, la definía el titular. Miraba hacia otro lado, como queriendo evadir la instantánea. La última vez que cruce unas palabras con ella el frío me congeló los dedos. Era diciembre. Fue la última vez que la vi. Hablamos de los tiempos pasados en la escuela, se rió de mi actitud inocente tras nuestro primer beso y me vendió las bondades que había encontrado en Felipe Ontal. Un tipejo enclenque; un gafas a cuyo brazo se enganchó poco después de darme la patada en octavo curso.

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