El primer día en Gdansk tuvo tantas sensaciones diferentes que resulta imposible resumirlo en un adjetivo. El viaje transcurrió sin complicaciones, pero las ocho horas de autobús para alcanzar Gdansk nos dejaron completamente rotos. Aparecimos (que no amanecimos, ya que por estas tierras a las 5 de la mañana ya hace un solo como si fueran las 11 en España) a las siete de la mañana en la estación central y un tranvía más propio de los años 20 nos llevó hasta la zona de nuestro apartamento. Algunas infraestructuras son algo anticuadas, pero se nota a cada paso que Polonia ha hecho un esfuerzo importante para llegar con buena cara a la Euro. Gdansk está engalanada de arriba a abajo con carteles y, entre otros detalles, cuando llegamos a la estación, estaba plagada de voluntarios que te ayudaban con cualquier duda o problema que tuvieras.
Rincón abierto de Juan Pablo Montaner. Periodista deportivo, zaragocista, zaragozano y campeón del mundo de perder el tiempo en cualquier asunto. Si quieres acompañarme, puedes hacerlo a través de este blog, el grupo de Facebook, Twitter, Google +, Pinterest, dejando tu correo... Luego no me digas que no doy facilidades. Para todo lo demás: imaginia@gmail.com
lunes, 11 de junio de 2012
Mal final para un buen día
El primer día en Gdansk tuvo tantas sensaciones diferentes que resulta imposible resumirlo en un adjetivo. El viaje transcurrió sin complicaciones, pero las ocho horas de autobús para alcanzar Gdansk nos dejaron completamente rotos. Aparecimos (que no amanecimos, ya que por estas tierras a las 5 de la mañana ya hace un solo como si fueran las 11 en España) a las siete de la mañana en la estación central y un tranvía más propio de los años 20 nos llevó hasta la zona de nuestro apartamento. Algunas infraestructuras son algo anticuadas, pero se nota a cada paso que Polonia ha hecho un esfuerzo importante para llegar con buena cara a la Euro. Gdansk está engalanada de arriba a abajo con carteles y, entre otros detalles, cuando llegamos a la estación, estaba plagada de voluntarios que te ayudaban con cualquier duda o problema que tuvieras.
viernes, 8 de junio de 2012
El invitado inesperado
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| Italia, planeando su ataque. (Uefa.com) |
De los años que llevo viendo el desarrollo de los grandes torneos de fútbol he sacado una conclusión: nunca creas muerta a Italia. Por mucho que todo parezca en contra, por mucho escándalo que la rodee, por muy pocos duros que den por su evolución en el torneo, Italia siempre es otro cosa. Una nube de trayectoria impredecible, una bala perdida en el mar de una guerra, una cometa navegando sobre el aire.
miércoles, 6 de junio de 2012
La cuenta atrás
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| La Selección, de camino a la Euro. (Uefa.com - Getty Images) |
Por fin, sólo quedan tres días para poner rumbo a Gdansk a través de ese complicado viaje que ya relaté en esta entrada anterior. Inicio este texto con un por fin, pero eso no supone ninguna alegría. En primer lugar porque quiere decir que todavía no hemos empezado; y en segundo porque desde algún instante que no sabría ubicar en las dos últimas semanas, los días corren muy lentos. El sábado pasado me vi a siete días de iniciar esta apetecible travesía por la Eurocopa y, aunque parece que haya saltado al menos dos meses, todavía quedan tres días para iniciar la ruta hacia Polonia y Ucrania. Por fin...
martes, 5 de junio de 2012
The number 9
Pasean demasiado estos días los periódicos, radios y
televisiones sobre la duda de quién será el delantero centro de la selección
española en esta Eurocopa. Ni pretendo ser adivino, ni seguramente les descubra
nada a la mayoría de ustedes, pero el tengo el pleno convencimiento de que será
Fernando Torres. Por lo menos en los primeros partidos. Al Niño se llega por
simple lógica.
domingo, 3 de junio de 2012
Siete días
Dentro de una semana llegaremos a Gdansk y veremos el partido de la fase de grupos que más me apetece: España-Italia. Será la culminación de un largo proceso de preparación que me tiene bastante hartito la verdad. Armar un viaje de estas características siempre requiere de una buena dosis de paciencia, pero en este caso la concatenación de problemas y contratiempos ha sido norma habitual. Y eso acaba con cualquiera.
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